PAJARES DE LA LAMPREANA

Villa de la Tierra del Pan
 

 


Escudo de Pajares de la Lampreana 

y Virgen del Templo, patrona de Pajares y de la Tierra del Pan


Pajares y la Tierra del Pan

  

La Tierra del Pan, situada al norte del río Duero, está formada por 24 municipios, diseminados en un territorio de 849 kilómetros cuadrados, lo que supone aproximadamente el 8 por ciento del territorio de la provincia de Zamora. Linda con las comarcas de Benavente y los Valles, Tierra de Campos, Alfoz de Toro, Tierra del Vino, Sayago, Tierra de Alba, Aliste y Tierra de Tábara. (Las fotografías de los mapas de la Tierra del Pan y su ubicación en Zamora están tomadas del portal La Tierra del Pan.)

Dentro de la Tierra del Pan existe una subcomarca que suele conocerse como Agro-Panlampreana y más comúnmente Pan-Lampreana, con tres pueblos que llevan el apellido de Lampreana: Pajares, Manganeses y Villalba; esto da fe de que por aquí se criaron lampreas. 

Pajares de la Lampreana tiene 27,9 kilómetros cuadrados y está en el Valle de la Lampreana,  a 28 kilómetros al norte de Zamora. Linda con Manganeses de la Lampreana, Villalba de la Lampreana, Arquillinos y Piedrahita de Castro. Se encuentra a una altitud de 696 metros. Tiene el título de villa. (En la fotografía, vista área del casco urbano de Pajares de la Lampreana.)


Los primeros restos de poblamiento humano en el término de Pajares de la Lampreana datan de la época romana, de la cual se han encontrado vestigios en los términos de El Billar y el Teso de Santa Coloma. En un documento de 1185 se alude a Pajares de la Lampreana con la denominación de Paliares y en 1291 aparece como Payares. Llegó a pertenecer a la Orden del Temple.

La villa de Pajares de la Lampreana tuvo en la Edad Media lugar de behetría, lo que suponía concejo y tierras propias. Pajares fue requerido para contribuir a la segunda reconstrucción de Castrotorafe, a lo que la villa se negó por contar con privilegio de behetría. El 7 de septiembre de 1481 los Reyes Católicos dieron la razón “a los vecinos de Pajares, por haber justificado ser lugar de behetría de mar a mar y no solariego”.

En Pajares hubo una parroquia y cuatro ermitas en el siglo XVII: la de La Cruz, la de San Roque, la de San Martín y la ermita de la Virgen del Templo. Desde el siglo XVIII se conservan solo la parroquia de San Pedro y la ermita de la Virgen del Templo, que tiene en su interior un retablo mayor y una imagen románica de la Virgen del Templo, restaurados en los años ochenta del siglo XX. En Pajares hubo también un hospital, desaparecido en 1746.

La iglesia parroquial (en la fotografía), bajo la advocación de San Pedro, es románica. Fue edificada en el año 1181 y el rey de León Fernando II la donó al Monasterio de Moreruela poco después. Este Monasterio donó su patronato a la catedral de Zamora en el año 1244. Según Gómez Moreno es románica, período al que corresponde su portada meridional, formada por dos arquivoltas de medio punto sobre dos parejas de columnas de capiteles de hojas esquemáticas dentro de arcadas. Tiene planta de cruz latina, con muros de mampostería, igual que la espadaña. Corresponde al siglo XII la portada meridional, que voltea arcos escalonados con impostas de nacela y capiteles vegetales esquemáticos en las cuatro pequeñas columnas de las jambas. Tiene un retablo rococó de la segunda mitad del XVIII, con un cuerpo entre columnas de abundante talla y anilladas en sus tercios bajos y un ático entre machones festoneados. Contiene una escultura de San Antonio Abad. El retablo mayor parece de mediados del siglo XVIII, pero está rehecho modernamente. El resto se adorna con espejos de marcos rococós rectangulares, ovales, cuadrifolios y octogonales, todo ello de la segunda mitad del siglo XVIII.

La ermita de la Virgen del Templo fue iglesia parroquial hasta 1895, llamada de Santa María. El interior ha sido restaurado recientemente; han aparecido varios arcos de ladrillo. En el del camerín, se conserva la cúpula barroca sobre pechinas de angelitos y labores vegetales. En 1763 el conde de Castronuevo, sucesor de los Enríquez, era el patrón de la capilla mayor.

El Retablo mayor (en la fotografía) tiene 19 tablas. De estilo italiano, de la escuela de Juan de Borgoña del primer tercio del siglo XVI, es obra del zamorano Blas de Oña, con fondos paisajísticos y de arquitectura renacentista. Como notas destacables, hay que señalar alguna composición escorzada, desarrollos manieristas y algunos rostros bellísimos, como el de la Virgen en la Huida a  Egipto. En general, hay que circunscribirlas dentro del ámbito del trabajo de varios pintores de la escuela de Juan de Borgoña, irradiada en la provincia desde el fecundo foco toresano.

Tiene siete calles, separadas por medias columnas con fuertes decorados de labores platerescas y tres cuerpos; la calle central ha perdido los marcos originales en el primer y segundo cuerpo, sustituyéndolos por otros barrocos. En medio del mismo, detrás de una hornacina del siglo XVIII, está la imagen de la Virgen del Templo, magnífica talla románica realizada entre 1200 y 1220; tiene 85 centímetros de altura. La Virgen está sentada y tiene un niño en el regazo.

Se conserva también una Virgen con el Niño de finales del XVI, que está de pie, con policromía original, el Cristo de la Misericordia, del siglo XIV de caracteres góticos, restaurado a finales del siglo XX. y una talla de San José con el Niño del siglo XVI; el escudo de los Enríquez, familia nobiliaria que poseyó, entre otros, los señoríos de Villalonso, Alcañices y Alba y Aliste. 

La imagen de la Virgen del Templo fue restaurada en 1987 por D. Nazario Diéguez, a la sazón responsable artístico del Obispado de Zamora, y el retablo bajo la tutela de la Junta de Castilla y León. La restauración se inició a raíz de un reportaje a todo color publicado en el ABC Dominical (marzo de 1977), titulado El arte olvidado de los pueblos, de Gerardo González Calvo. En el reportaje se abogaba también por la restauración de un Cristo románico de Manganeses de la Lampreana. El mismo autor publicó varios artículos en El Correo de Zamora para acelerar la restauración de la talla de la Virgen del Templo y el retablo. En el año 2000 el cura párroco, D. Santiago Alonso Ferreras, acometió una esmerada e inteligente restauración de la ermita; antes había hecho lo propio con la iglesia parroquial.

La Virgen del Templo es la patrona de Pajares de la Lampreana y de toda la Tierra del Pan. Son numerosos los milagros que se atribuyen a la Virgen del Templo: salvar a niños caídos en pozos, devolver el habla, librar a la comarca de la Lampreana de pestes y plagas y salvar de un rayo a Vicente Gómez Pintaco. Algunos de ellos se han recogido documentalmente e incluso han formado parte de la decoración pictórica de los muros del templo. Un hijo de Vicente, el Dr. Felipe Gómez, regaló unas vidrieras a la ermita cuando fue mayordomo de la Virgen del Templo; en una de ellas se reproduce el "milagro" de su padre.

En el año 1900 había en Pajares 1.185 habitantes y en 1950 llegó a 1.339. Contaba entonces con cinco escuelas: una de párvulos, dos de chicas y dos de chicos. En esa época había un médico residente, un practicante, un veterinario, tres herreros, cuatro carpinteros, dos zapateros, un hojalatero, el confitero Salvador Mínguez que elaboraba todos los dulces y demás confituras que vendía (era, además, fotógrafo), panadero, tres carniceros, cuatro barberos, una farmacia, una posada, una casa de telégrafos (después con centralita telefónica),  salón de baile, casino y bar. Contaba, además, con un grupo de músicos llamados Los Pelegrines (los vemos en una foto antigua): Angelito, Avelino, Isaías y  Pele; algunos de ellos ejercían también como barberos. En 1970, después de las primeras grandes migraciones en busca de trabajo, la población descendió a 849, a 500 en el 2000 y a 365 en 2016.

Poco después de la guerra civil se creó el Auxilio Social, donde se daba todos los días comida a los hijos de las familias más pobres, se suministraba también comida a las viudas y familias menos pudientes (la iban a recoger al comedor) y se pasaba consulta médica a las madres lactantes de otros pueblos vecinos. En los años setenta del siglo XX se creó la Asociación Cultural Virgen del Templo; organiza la Semana Cultural que se celebra todos los años a finales del mes de agosto.

Actualmente, muchos “hijos del pueblo” que emigraron al norte de España (País Vasco, Asturias y Madrid, principalmente) tienen casa en Pajares, aunque mantienen la residencia en sus lugares de trabajo. En los últimos veinte años ha habido un espectacular incremento en la construcción de casas nuevas y chalés; se han restaurado también algunas casas viejas.

       En la Pan-Lampreana no se han visto lampreas desde tiempo inmemorial. Es, desde hace muchos siglos, una zona eminentemente cerealista. Las labores tradicionales del campo han girado siempre en torno a la siembra y recolección de trigo y, en menor medida, de cebada. Según un censo agrario del Instituto Nacional de Estadística, Reseña estadística provincial, en 1970 los 10 mayores productores de trigo en Zamora fueron (en quintales métricos): Villalpando (35.232), Toro (30.781), Manganeses de la Lampreana (31.913), Pajares de la Lampreana (23.306), Castronuevo (20.505), Castroverde de Campos (18.372), Villafáfila (17.380), Vezdemarbán (16.557), Cañizo (15.762), Villalba de la Lampreana (15.501).

En Pajares de la Lampreana, antes de la mecanización para las tareas agrícolas, el laboreo se hacía con mulas, vacas, bueyes y burros. Las sementeras eran largas y laboriosas, aunque no tanto como la siega, la recolección, la trilla y la limpia de las senaras. Colaboraban en la siega cuadrillas de gallegos, que, según denuncia Rosalía de Castro en un poema de Cantares gallegos (1863), eran muy mal tratados por los castellanos. Dice en sus primeros cuatro versos:

Castellanos de Castilla,

tratad bien a los gallegos;

cuando van, van como rosas;

cuando vuelven, como negros.


En realidad, ni más ni menos que los propios criados castellanos. Había algunos huertos a las afueras del pueblo de Pajares, algunos de ellos solo para el consumo familiar. La economía doméstica dependía fundamentalmente del grano, del ganado lanar y vacuno. En todas las casas se criaba algún cerdo para hacer la matanza. En algunas, se tenían marranas para vender los gurriatos. La cría de gallinas y de conejos aportaba también algunos ingresos. A partir de los años setenta, sobre todo después de la llamada concentración parcelaria, algunas personas se dedicaron a la cría de vacas de leche; actualmente quedan muy pocas. Se han montado algunas granjas de cría de cerdos asociadas con COBADU (Cooperativa Bajo Duero).

 

Hay en Pajares de la Lampreana tres bares (Aries, Disco Bar Yoryo -más conocido como El Tronco-, Disco Bar El Templo) y un Hogar para jubilados, un comercio-estanco y un Tanatorio. Asimismo, existe un castillo que erigió entre los años sesenta y setenta del siglo XX  el constructor pajarés Donaciano Sánchez Lorbada y que se usó durante algún tiempo como casa rural. No muy lejos del pueblo se encuentran las lagunas de Villafáfila, uno de los mayores humedales de Castilla y León. En el término abundan las avutardas desde tiempo inmemorial.

 

  

 

 Pajares cuenta con cuatro beatos, martirizados en los años treinta del siglo XX. El Ayuntamiento les dedicó en diciembre de 2013 un pequeño monumento con el nombre de "Jardín de los beatos". En él aparecen los nombres de los cuatro frailes mártires: Eliseo Miguel Largo, Ángel Sánchez Rodríguez (en la foto con la palma del martirio), Bartolomé Andrés Vecilla y Ángel Reguilón Lobato. El primero era sacerdote dominico y fue arrojado al mar, con otros compañeros del convento de Caldas de Besaya, en Santander el 22 de diciembre de 1936 (fue beatificado en 2007); los otros tres eran estudiantes carmelitas de entre 18 y 19 años y fueron fusilados ante el cementerio parroquial de Carabanchel de Madrid el 18 de agosto de 1936, junto a otros cinco compañeros carmelitas (fueron beatificados en 2013). En 1961 se colocó una placa para conmemorar "el 25 aniversario de su inmolación". A principios de 2016, el Ayuntamiento de Madrid ordenó retirar la placa con una extraña interpretación de la ley de Memoria histórica; pero ante las protestas por este dislate, la volvió  colocar. Pajares ha sido tradicionalmente el pueblo zamorano con más vocaciones religiosas; en algunas familias ha habido tres y más frailes y monjas. Hubo siempre una gran devoción a la Virgen y al Sagrado Corazón de Jesús -de ello dan fe escapularios y detentes-; fue también muy floreciente la Acción Católica y la Adoración Nocturna, esta todavía en vigor.


Toponimia

Hay un magnífico trabajo titulado Toponimia menor en Pajares de la Lampreana escrito por el P. Secundino Hernández, religioso mercedario natural de Pajares, publicado en El Correo de Zamora (30-7-1986). En él se dice que “los historiadores en su mayoría están contestes en afirmar que en 893 el rey Alfonso III pobló (o repobló), construyó y fortificó los ‘campos góticos’, es decir, Zamora y Toro. Es probable que los mozárabes toledanos, emigrantes pobladores de nuestras históricas ciudades, se desplazaran a los pueblos próximos, entre los que está Pajares, rico en pradería, marcada con nombres árabes y germánicos, impuestos por estos emigrantes cristianos”.

Asegura el P. Secundino que entre los nombres germánicos están Cartemil, Vandosil, Masendes, La Laguna Grima... Otros nombres señalan “reducidas porciones territoriales, como Los Quiñones, grupo de cinco (Corominas lo fecha en el siglo XI)... Pico de la Cora, división territorial entre los árabes, poco extensa, topónimo que parece remitirnos al colectivismo agrario practicado por los vacceos, primitivos habitantes de estas tierras, que dividían el campo por suertes cada año para trabajarlo. Arabismos son, asimismo, Cárcavas y Fátimas... La Herellina, de ferragine, laguna, y La Calegina, callis, encierran un morfema diminutivo... Los hay con sufijo abundancial, como El Terronal, El Carrizal, El Bornazal”. 

Caminos: de Abajo de Manganeses, de Arquillinos, de Arriba de Manganeses, de la Barca, de la Barca de Misleo, del Bayonal, de la Calegina, Carra San Miguel, de Carramarías, Carra Carboneros, Carra Toro, Carravacía, Carratraviesa, de Cerecinos, de las Escobas, de Fátimas, Hondo, de la Huelva Brojo, de la Mata, de los Molendores, de los Olleros, de los Perales, de Piedrahita, de Pozo Bueno, Real, Real de Cascajales, de Riego, de San Cebrián, viejo de Zamora, de Villalba, de Villarrín, de Zamora.

Cerros: Lomo, del Vico, Bayoluengo (¿Valleluengo?).

Charcos: del Buey, del Moro, de la Torda.

Fuentes: La fuente Blas, La fuente la rana.

Lagunas: de Abajo, Ciguillas, del Cuérrago, de las Chanas, Grima, de la Herellina, de los Hombres, de Hornos, de la Huelva Brojo, Lagunica, Lavacricas, Luenga, del Melgar, de Payarinos, de Picagallinas, del Pozo Bueno, de la Presa (en la fotografía), de los Regatos, Sando, del Sombrío. Muchas de ellas han desaparecido.

Picos: de los Barros, del Bayonal, del Camino, de la Cora, Peso, Riego, de San Cristóbal, Villarrín.

Prados: Cartemil, El Castrellino, Ciguillas, La Era, La Herellina,  Fátimas, El Hoyo, La Huelga, La Laguna Grima, La Manga, Masendes, El Mástil, El Melgar, Payarinos, El Puérrrago, El Postigo, El Pradico, La Raya, El Salinar, Valorio, Valdosil, El Vallecino.

Regatos: La Primera Regata,  La Segunda Regata, La Última Regata, la Regata Salamedia, los Regatos.

Senderos: del Bayonal, de los Caleros, del Cuérrago, Ladrón, de la Mata, de la Orca, de los Perales, de Picagallinas, del Pradico del Salinar.

Tesos: del Alcázar, del Vico del Mástil, Vicos del Barro, de la Cabaña, del Castrellino, de las Fanegas, del Muerto, del Otero, Reteso del Pradico, San Cristóbal, Santa Colomba, de la Viñas.

Tierras: Las Algadas, Barco de las Viñas, Los Barceos, El Barco de las Ánimas, El Barrero, Los Barriales, Barriales del Pradico, La Bartola, El Barrolino, El Bornazal, La Cabaña, Las Cabezas, La Calabaza, La Calegina, El Calvero, La Cañada, La Cardadosa, La Carija,  Carratraviesa, Carra Zamora, El Carrizal, Cartemil, Cartemil de las Fuentes, Cartemil de las Tapias. El Castrellino, Cedillo, Cepacaballo, Ciguillas, La Coruja, La Corvina, Las  Corvinas, La Cruz de Patricio (allí mataron a un hombre llamado Patricio), Las Chanas, El Chapazal, Las Chorlas, Desbarradero de Otero, La Ermita de San Cristóbal, Las Escobas, Fátimas, El Ferroncal,  Las Fontanillas, La Franda, La Galacea, La Galana, Los Galayos, Las Gargantas, El Grillo, La Herellina, Hoyo Bizán, Los Hilos, Hoyo de las Cabezas, El Hoyo de la Mata, Hoyo de Val de Agudo, La Huelva Brojo, Los Juncales, La Juncalina, Junciel, Langosto,  La Letarda, La Lindera Gorda, La Loba, La Lobera, La Macheta, Las Majadas, Malpartidas, La Manga, La Marrana, Masendes, El Mástil, la Mata, Mataperros, La Mazariega, El Melgar, Las Mimbreras, Las Morteras, El Moscardón, Las Ofrasias, La Panadera, La Parra,  Payarinos, El Pedregal, La Peña, Las Peralejas, Picagallinas, Primer Valle de San Cristóbal, El Puérrrago, Los Quiñones,  La Raposera, La Raya, Raya de Cerecinos, Raya de Santa Colomba, El Redondel, La Sabelona, Sacarrabos, El Salado, Salamedia, El Salinar, San Roque, La Silla, La Solana de Ciguillas, La Solana de Vandosil, El Tejar,  La Templada, Terciadillo, El Terronal, El Tesoro, Los Tomillares, La Tuda, Val de los Huesos, Val de la Madera, Valorio,  Bayoluengo,  Valorio, Valle de la Baya, El Vallecino, Vandosil, El Villar, Zamayor. (Algunos nombres han desaparecido del catastro después de la concentración parcelaria.)


Algunas Plantas silvestres

 

Abrebocas. (Antirrihinum majus), llamada en castellano dragón, boca de dragón, dragoncillo, morros de lobo, gatos, conejillos...

 Abrojos. (Tribulus terrestris). Plantas menudas y rastreras con púas. Dice un refrán: “Quien malos caminos anda, malos abrojos halla”.

 Acederas

Planta  (Rumex acetosa) de sabor ácido que crece en los prados; se come en ensalada. Procede del latín acetum, vinagre, y contiene oxalato potásico. Se conocen un centenar de especies. Tienen propiedades antiescorbúticas. Se decía en la Tierra del Pan: “En saliendo el cardillo y la acedera, que se pudran los ricos en las paneras”. En Figueruela de Arriba: “Ya viene mayo con las acederas, que se amuelen los ricos con las paneras”. En Calzada de Valdunciel (Salamanca) dicen: “Acederas en marzo, calenturas pa tol año; acederas en abril, calenturas pa morir”. Dice F. Roberto Gordaliza que las acederas se emplearon en otro tiempo para limpiar la plata, las manchas de tinta y el óxido. En Sayago se daban en ayunas a los animales tallos de acedera para que expulsaran las lombrices.

 Achicoria. (Chicorium intybus). Planta vivaz parecida al terrao con flor azulada; le gusta mucho a los marranos.

 Agavanza. Fruto del agavanzo (Rosa canina). También llamado “tapaculos” por su poder astringente. El DRAE recoge agavanza (fruto de agavanzo) y gavanza, flor de gavanzo (rosal silvestre y fruto de este arbusto); también “escaramujo”. Autoridades dice que agavanza es un “arbusto muy semejante a la zarza, de vástagos espinosos...” Joan Corominas en Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico recoge agavanzo, de la forma antigua y dialectal gavanzo y este de origen prerromano, emparentado con el vasco gaparra, kaparra, zarza, cambrón, chaparro... y con el catalán gavarra.

 Ajo. Ajo de cigüeña, bulbo silvestre con tallo verde de unos 20 centímetros, rematado en un racimo de pequeñas hojas lanceoladas de color morado. En algunas comarcas castellanas al “ajo de cigüeña” lo llaman también “jacinto de penacho”, “ajillo”, “ajopío” y “ajopuerro”. Crece en los prados poco antes de comenzar la primavera. Dice F. Roberto Gordaliza que en algún tiempo se usó como purgante. El DRAE no recoge la expresión “ajo de cigüeña” pero sí “machacar el ajo” –empleada también en la Tierra del Pan–, referida al crotorar de la cigüeña.

 Alfilerones. Planta herbácea (Erodium ciconium), más conocida como “pico de cigüeña”, “alfilerillo de la reina”.

 Algadilla. Planta casi rastrera, con tallo de unos 20 centímetros y una panoja fina y redondeada de unos diez centímetros; la comen los animales. Algunos creen que la algadilla –le gustaba mucho a las vacas– es un buen remedio contra las almorranas, si el que las padece lleva alguna ramita en la cartera o en el bolsillo. Publio Hurtado cuenta en Supersticiones extremeñas que para precaverse de las hemorroides se usa una raíz de cierta planta llamada viborera; esta planta pertenece a la familia de las borragináceas, de flores cigomorfas, entre cuyas especies se encuentra la “viborera común” (Echium vulgare), que se empleó como remedio contra la modedura de las víboras, y la “viborera pompón” (Echium pomposium).

Es muy corriente encontrar remedios populares de esta naturaleza para varias dolencias; el propio Hurtado recoge muchas de las vigentes en Extremadura, algunas tan estrambóticas como bárbaras. Correas cita el refrán: “Caldo de nabos, ni lo viertas ni lo des a tus hermanos; ponlo debajo del lecho que allí te hará provecho”. Y da esta explicación: “Es opinión común que es muy bueno para la vista, y por encarecimiento, aun debajo del lecho será bueno a los ojos, y quizá hubo de ello experiencia; para más cerca, a mí me solía parecer que dijere ponlo debajo del pecho, porque conmigo tiene más cierto el provecho, aunque le pueda tener como colirio”.

 Algarrofa

Del árabe harrûba, vaina alargada y dulce del algarrobo, comestible y muy dulce. Las algarrofas o frutos del algarrobo (Ceratonia siliqua) las llevaban en sacos los traperos y las compraban los chiquillos o las intercambiaban por trapos o hierros.

Alverjaca o Alverjaca

La alverjaca común (Vicia sativa) es una planta silvestre. El Arcipreste de Hita emplea arveja en el Libro de buen amor: “Tiene por noble cosa lo que non val’ una arveja”. Se usa para forraje y abono verde.

 Arzolla. Cardo (Centaura castellana) de unos 30 centímetros de altura. En algunas partes la llaman también “matagallegos”, porque sus espinas dañaban a los segadores gallegos. En Sayago se llama “arzollas” al que lleva siempre los calcetines caídos. Con las raíces de la arzolla se curaban las heridas, las mataduras y rozaduras de los animales. (Fotografía tomada de Internet)

 Bayones. Especie de juncos que salen al borde y dentro de las lagunas. Los bayones tienen el tallo verde pero más hueco que el junco, rematado en una corona ocre. El DRAE los identifica con la espadaña.

 Beleño. Planta parecida a la arzolla. Existe el beleño negro (Hyoscyamus niger) y el beleño blanco (Hyoscyamus albus), ambos con efectos narcotizantes. Dice un refrán que recoge Pío Font Quer en su voluminoso e instructivo libro Plantas medicinales. El Dioscórides renovado: “Al que toma beleño no le faltará sueño”.

 Berrazas. Verdín que prolifera en la superficie de las lagunas, tipo algas. Manuel Seco dice en Diccionario del español actual que berraza es una planta herbácea común en las orillas de los remansos de los riachuelos, con hojas anchas y flores blancas. Documenta la palabra con un artículo de Pedro Álvarez publicado en La voz de Castilla, de Burgos, el 26 de junio de 1969: «Cencerras que ahogaban su vibrar en el agua al abrevarse las ovejas y sacar de su relax a las ranas espatarrajadas en el claro de las berrazas». La berraza de que habla Pedro Álvarez es una especie de alga que prolifera en la superficie de las lagunas. Seco cree que se trata de la berrera. Con berrazas se hacían buenos plumeros para encalar las habitaciones de las casas rurales. Me han contado en Pajares de la Lampreana que las berrazas tienen propiedades para curar las hemorroides. Se tienen dos días al sol; una vez secas, se fríen en la sartén con aceite; se recoge el aceite en un frasco, se unta en una gasa o en algodón y se aplica a las almorrranas.

 Berros. Planta acuática (Nasturtium officinale) que crece en fuentes y riachuelos. Es comestible.

 Botijos. Pequeñas plantas carnosas que proliferan en cumbres de piedra. Es el “ombligo de Venus (Umbilicus pendulinus) y pertenece a la familia de las crasuláceas. Conocida también en España como ombliguera, orejas de abad, basilios, vasillos, escudetes, sombreritos, gorros de sapo, argüejo, zumillo, hierba de sapo... Me comenta el biólogo zamorano Jesús Martínez que Hipócrates recomendaba comer sus hojas para procrear varones. En La Lampreana se cree que cura los sabañones. (Fotografía tomada de Internet)

 Cabezuela. Planta que crece generalmente al borde de caminos y carreteras. Manuel Seco recoge su nombre científico: Microlonchus salmanticus. Las enciclopedias, en cambio, le dan el nombre de Centaurea cyanus, nombre que aplica Seco al azulejo. Seco sigue en ambos casos el criterio de Font Quer. La cabezuela se recogía para hacer escobas, más suaves y ligeras que las rallonas.

 Calegina

Planta herbácea (Silene vulgaris); es comestible. En otras zonas, “colleja”. Muy pocas personas han saboreado las excelencias de esta planta. Debió ser tan abundante en Pajares que existe un topónimo menor llamado La Calegina. (Fotografía tomada de Internet)

 

Cañafleja. Planta umbelífera con tallo parecido al del hinojo, muy blando y blanco por dentro. El DRAE recoge cañaherla, cañajelga, cañaheja, cañahueca, cañahierla. Corominas en “caña”, derivados cañaheja, cañaherja, cañaherra, cañajelga, etc., recoge también cañafleja como castellano dialectal. Covarrubias en cañaheja dice: “por otro nombre cañaherla, quasi cañaferula”. 

En el Libro de Apolonio se usa “canya uera”, con significado de cañavera o carrizo:

“Parienta es de las aguas mucho la canya uera...

ha muy fermosas crines altas de grant manera...”

 Los chicos de la Tierra del Pan usaban la cañafleja para hacer juguetes: carros, trillos, rastras, mulas, etc. Cuenta Covarrubias que antiguamente los preceptores y maestros castigaban con la “cañaheja” a los muchachos, «dándoles coscorrones en la cabeza y palmetas en las manos y que no les hacían daño por ser tan livianas... El Comendador Griego en sus proverbios dize a este propósito: “Coscorrón de cañaheja, duele poco y mucho suena”». Cervantes trae en Don Quijote “cañaheja”. La pieza debía de ser de un grosor bastante regular, pues cabían en ella diez monedas de oro, según descubrió Sancho Panza en un simpático juicio, una vez que empezó a gobernar en la ínsula Barataria. 

 Cardo borriquero. (Onopordum acanthium), llamado también cardo lechero, cardo de Santa María, mariana, etc.

 Carrapito y garrapito. Fruto oval y espinoso de una planta silvestre que se adhiere con facilidad a la ropa y al pelo. Font Quer lo llama “cachurera menor” (Xhantium spinosum); tiene pinchos y el cadillo (Xhantium strumarium) no los tiene. Según Corominas “garrapato” en La pícara Justina es “garrapata vegetal que se agarra a los vestidos”. Autoridades cree que el garrapato es un gusanillo más pequeño que la garrapata, pero de su misma especie, que regularmente se pega a los vestidos. Reproduce esta frase de La pícara Justina: “Ni ha de ser su amor tan garrapato, que se quede en el vestido del mismo Amante, sin salir fuera”. Una trastada de chicos era lanzar garrapitos a la ropa –sobre todo a las medias– y al pelo de las mozas, y, después... a correr.

 Carrizo. Planta (Phragmites australis) que crece en los arroyos, con inflorescencia en racimo. Se empleaba como base del ripio para asentar las tejas en los tejados.

 Centellas. Comer rayos y centellas, comer cualquier cosa y con voracidad. Expresión habitual sobre todo referida a los animales. La centella, según el DRAE, es una “hierba venenosa que se cría en los hondonales”. Se trata de la hidrocótila (Hydrocotyle vulgaris). Dice Delibes en Las ratas: “Por Nuestra Señora de la Luz brotaron las centellas en el prado y el Nini se apresuró a enviar razón al Rabino Grande para que alejara las ovejas, pues según sabía por el Centenario, la que come centella cría galápago en el hígado y se inutiliza”.

Chupamieles. Planta con un líquido muy dulce en la corola. Font Quer la denomina “digital” (Digitalis purpurea) y recoge muchos nombres populares; además de chupamieles: dediles, zapatitos de Cristo, calzones de zorra, calzones de cuclillo, gualdaperra, viluria, giloria, estallones, pasionaria, tristera, alcahueta del cerezo... Entre otras virtudes, tonifica el corazón de los enfermos.

 Claveles. Dientes de león (Taraxacum offininale).

 Clavelinas. Planta similar a los claveles con el fruto más pequeño.

 Cola de zorra. Planta silvestre (Vulpia muralis), llamada “vulpia”, “hierba de ojo”.

 Cornezuelo. Hongo alargado y curvo que crece en el centeno. El cornezuelo (Claviceps purpurea) se recogía para venderlo al boticario. Con él se hace la ergotinina. Es un cuerpo cristalino que se usa en medicina contra las hemorragias en general y contra las jaquecas. El “ergotismo” es el envenenamiento por el cornezuelo. Al parecer, se ha usado también como abortivo. En la fotografía, tomada de Internet, puede apreciarse el cornezuelo.

 Corremundos. Planta rastrera (Atriplex postrata). Abunda bajo las pajas de las tierras segadas y gusta mucho a las ovejas.

 Correyuela. Planta vivaz (Convolvulus arvensis) abundante en linderas, rebanzones y zonas húmedas. Tiene una flor redonda blanquecina con pistilos amarillos y es purgante

 Coscuta. Planta parásita de tallos filiformes y amarillentos (Cuscuta epithymum), muy común en la alfalfa. Esta planta es también conocida como barbas de capuchino, barbas, cabellos, cabello de tomillo y epítimo; en vascuence, “kuskula”.

 Espadaña. Planta que crece en los arroyos, con inflorescencia en forma de puro. Espasa le da los nombres científicos de Thypha latifolia y Typha amgustifolia.

 Estramonio. (Datura stramonium). Conocido también como revientavacas, hierba hedionda, higuera del infierno, berenjena del diablo, vuélvete loco... y otros muchos nombres que recoge Font Quer. Cuando vi la planta por primera vez en Pajares de la Lampreana, en los años noventa del siglo XX, la admiré por su verdor reluciente y sus flores blanquecinas en forma de trompeta. Los pajareses me dijeron que los animales no la comían. Es muy venenosa.

 Galoja. Cardo pequeño, que crece generalmente en las cunetas de los caminos. Font Quer lo llama “cardo corredero” (Eryngium campestre). La raíz tiene facultades diuréticas. Cuando se seca, que es cuando propiamente se llama galoja, este cardo es arrastrado por las tierras al levantarse el mínimo viento. Isidoro Temprano, de Pajares de la Lamprena, me ha contado un remedio para eliminar los gusanos en las heridas de las vacas. Se hace una cruz con las guías inferiores de una galoja sobre las pisadas delantera y trasera de la vaca.

 Gamacilla. Gamaza muy pequeña.

 Gamaza. Manzanilla silvestre o bastarda (Anthemis cotula).

 Gamazón. Gamaza grande.

 Gamón. Tallo alargado y fino de una planta silvestre (Asphodelus albus o microcarpus) que prende con suma facilidad. Tiene flores blancas con seis pétalos y de sus raíces se extrae una especie de resina. Los gamones se solían emplear como tea para encender el candil, debido a la facilidad de combustión; bastaba aproximarlos a una brasa para que se prendieran. En Toledo a los gamones se les llama también “cerillos”, porque se emplean para encender el fuego. Correas recoge el refrán: “Año de gamones, trigo a montones”. [Existe la variante: “Año de gamones, año de montones”.] Y en otro lugar: “El gamón barbado, mira por el labrador honrado”. Y lo explica diciendo: “Entiéndese mejor con el otro: año de gamones, trigo a montones. El gamón es planta silvestre que se da cada año, y es conocida, y cuando hay buen temporal crece más, de verano, de vara y media; tiene las raíces como un manojo de chorizos o nabillos”.

En La Celestina se lee: “rasuras de gamones”, entre otros mejunjes empleados por la alcahueta para sus hechizos amorosos y brujerías.

 Gatuñas. Planta vivaz y rastrera (Ononis spinosa) con púas muy afiladas, que crece en los sembrados, linderas y rebanzones; es muy temida por los segadores. En algunas comarcas castellanas a las gatuñas las llaman también “la flor del ¡ay!” Se conoce también, según Font Quer, como “gatilla”, “uña gata”, “detienebuey”, “quiebraarados”, “hierba toro”, “peine de asno”. En la pícara canción El segador y doña Juana del Nuevo Mester de Juglaría se dice:

 “Mi senara es para usted

si usted se atreve a segarla.

Ni tié cardos ni gatuñas,

ni cosa que daño le haga”.

 Las gatuñas tienen propiedades diuréticas.

 Hermanino. Cardo bajo que se pega a los calcetines y prendas similares. Garrapito.

 Jenijo. Planta silvestre (Chenopodium album) que crece en los barbechos y especialmente en los bacillares. Corominas recoge “jenijo” y remite a cenizo; trae también “ceñilgo” y ”ceñiglo”, como voces leonesas, y “ceñizo” en portugués. 1ª doc. “ceñiglo”, en Arcipreste de Hita.

 Juncia. Planta similar al junco que se usaba para asentar las tejas; tiene el tallo hueco. La juncia (del género Scirpus) se usaba también como ripio para los tejados. En Manganeses de la Lampreana hay una zona llamada Junciel. “Juncial”, según el DRAe, es un lugar poblado de juncias. Según Venceslada (VA), en Andalucía llaman “cachiporra” a un látigo de juncias con porra de lo mismo por mango. Existen dos expresiones con la palabra juncia que recoge el Espasa: “La juncia de Alcalá, que llegó tres días después de la función”; “vender juncia”, jactarse.

 Junquera. Sitio poblado de juncos. Para el DRAE la junquera es la misma planta del junco; no así para María Moliner. Manuel Seco en junquera repite la definición del DRAE y documenta la palabra con una cita de Miguel Delibes en Las Ratas: “Las ralas junqueras de las orillas amarilleaban en los extremos”. En esta frase Delibes se refiere al conjunto de juncos, no al junco como planta; en este caso, Delibes hubiera escrito “los ralos juncos”. Las junqueras abundan cerca de las lagunas y en los prados húmedos.

 Lampazas. Plantas (Rumex crispus) que crecen en los manantiales. Es la vinagrera. Manuel Esgueva y Félix Llamas recogen varios nombres en El léxico de la flora silvestre en Zamora:  aceda, aceda de lobo, aceda bravía, aceda de perro, romaza crespa; en Cantabria, lengua de vaca. Aseguran que sus hojas se han comido como verdura y que las raíces se emplean como laxantes.

 Lecheriega. Planta de la familia de las euforbiáceas (Euphorbia serrata). Delibes usa “lecherines”. Dice Juan Antonio Panero en Sayago: costumbres, creencias y tradiciones que se ha empleado como afrodisíaco, ya que su látex es vasodilatador. También se ha usado para curar las heridas de los animales que tenían cocos. (Fotografía tomada de Internet)

 Linojo. Hinojo (Foenicuum vulgare). Algunas mujeres solían poner linojo en los gallineros, para ahuyentar los piojos. Font Quer dice que es digestiva y diurética, elimina la inflamación de los ojos y favorece la secreación de la leche materna. Asimismo, es carminativa (buena para expulsar gases), según reza el proverbio clásico de la Escuela de Salerno citado por Font Quer: “Semen foeniculi pellit spiracula culi” (La simiente del hinojo expulsa los aires del culo).

 Matacandiles. (Sisymbrium irio). Da una flor amarilla. Suele crecer bastante en los rebanzones.

Esta planta es antiescorbútica. Matacandiles se llamó a las barraganas o mancebas de clérigos. Pancracio Cerdán señala que “era insulto entre las del gremio”.

 Matagallegos. Planta con algunas espinas en la base. El DRAE la identifica también con la arzolla y dice: “porque molesta mucho con sus espinas a los segadores”.

 Matajuegos. Matafuegos (Echium vulgare) Planta áspera, parecida a los cardos; le gusta mucho a los marranos.

 Maya. Margarita (Bellis perennis) que sale en los prados en primavera. Es depurativa.

 Mazapán

Nombre popular de la malva (Malva silvestris), que da un fruto dulce. Los chicos comían estos mazapazanes. Con las hojas machacadas se hacía una cataplasma para curar las heridas.

 Mielgas. Planta herbácea (Medicago sativa) de hojas y flores parecidas a la alfalfa. Manuel Seco define mielga como “alfalfa; frecuentemente designa la silvestre”. Y así se dice en Covarrubias: “Llamáronla los árabes alfalfasat, de donde tomó el nombre en algunas partes de alfalfa, que es la mielga cultivada”. Las mielgas abundan en las linderas y rebanzones. Son muy buenas para los conejos. Seco recoge la siguiente cita de S. Araúz: “El cazador de hurga... conoce dónde hay en cada finca pradetes de mielgas golosas”. Autoridades dice: “Hierba especie de Trébol, y mui semejante à él, que nace entre los trigos y cebádas, y sirve de pasto y alimento à las caballerías”. Cita el libro Agricultura de Alonso de Herrera: “Es bueno que dén à los cabritos mielgas, hiedra, avena, grama y otros pastos de buen sabór y substancia”. Es una planta forrajera y nutritiva incluso para el ser humano. No me parece, por eso, pertinente la apreciación de Jesús Torbado en Tierra mal bautizada sobre las mielgas, a las que llama “una pobre yerba parásita”. Los de otros pueblos llamaban a los de Pajares “los de la torre de cestos”. Se contaba de chacota que salió una mielga en la espadaña de la torre de la iglesia; para aprovecharla para un burro, hicieron una torre de cestos y subieron por ella al animal. Como faltaba un cesto para llegar a lo alto, cogieron el de abajo y el burro, sin sujeción más que por el ronzal del pescuezo, sacaba la lengua medio ahorcado, y decían: “Míralo, el pobre ya la huele y cómo le gusta que hasta saca la lengua”.

 Mosquero. Planta para que caguen en ella las moscas. Se trata, probablemente, del galio (Galium verum), planta conocida también como mosquera, cuajaleches, presera y hierba sanjuanera. (Ver Oreja.)

 Motas

Planta de la familia de las compuestas, escorcionera (Scorzonera laciniata); se come en ensalada. “Motas de lagarto”, tiene las hojas más anchas. También se llama lengua de pardal a las hojas de las motas, finas y puntiagudas. 

 Nabestros. Nabos silvestres. El DRAE no recoge la palabra; sí lo hace la Enciclopedia Universal Sopena, que la asigna a Salamanca y la define como “nabos silvestres”. Los nabestros cuando estaban verdes se daban de comer a los marranos. Al madurar, arrojaban una flor blanca o amarilla. Eran muy buenos también para los conejos.

 Ojo. Clase de hierba que crece en los trigales y cebadas, muy buena para marranos, burros y conejos. En otras zonas lo llaman ballico (Lolium perenne).

 Oreja. “Orejas de liebre”, planta que se pone en las casas para que caguen en ella las moscas. Mosquero. Oreja de liebre llama Font Quer a la cinoglosa (Cynoglossum officinale) y a la candilera (Phlomis lychnitis); esta última es astringente y se aplica a las almorranas.

 Palomina. Planta herbácea (Conium maculatum) semejante al perejil que brota al principio de la primavera. La palomina se llama en algunas zonas “perejil de gato” (Alta Moraña, Ávila) y en otras “perejil de perro”, que el DRAe denomina “cicuta menor”. Ya viene en Covarrubias como “palomilla” y en Autoridades como “palomilla” y “palomina”. En Portugal y Galicia recibe, entre otros, los nombres de “prixel das bruxas”, “prixel dos sapos”, “prixel do can“. Font Quer recoge también “perejil lobuno”. Es una planta umbelífera venenosa; la aborrecen los conejos. En algunas comarcas castellanas llaman palomina, hiel de tierra, zapaticos y sangre de Cristo a una fumariácea que Font Quer llama Fumaria officinalis(Fotografía tomada de Internet)

 Pamplinas. Es una planta herbácea (Stellaria media), llamada “melujón” en Aliste, “melujo” en San Vitero, “moruja” en Salamanca, “morusa” en León, “meruxa en Asturias). Es conocida también como “hierba gallinera”, “bocado de gallina”, “cloquera”, “orejuelas de ratón”... Rodríguez Marín recoge el refrán: “Donde hay gallinas, no hay pamplinas;  y donde hay pamplinas, no hay gallinas”. Antonio Alcalá Venceslada (Vocabulario Andaluz) recoge este dicho:

 “La avena para la paja es buena;

la pamplina, para la gallina;

el ballico, para el borrico;

el carretón, para el lechón;

la arverjana, para la marrana”.

 Eladio Sastre y Mauro Rollán recogen esta misma cita en Palabras para un paisaje con algunas variantes: “almirón” por carretón; “y la lenteja para la puerca vieja”. Gabriel y Galán alude así a las pamplinas en uno de sus poemas:

 “Mas... ¡vamos al prado un rato

que en él hay sombra de encinas,

murmullos de viento grato

y agua fresca de regato

rebosante de pamplinas!”

 Pedo. Pedo de lobo, hongo redondo de color blanco y después marrón que crece en los prados. Al pedo de lobo lo llama Font Quer “cuesco de lobo” (Lycoperdon perlatum), en catalán “pets de llop”. Es una licoperdácea y pertenece a la familia de las gasteromicetes. Crece en los prados. Al principio es blanco y adquiere un color marrón oscuro cuando se seca. Tiene entonces dentro un polvillo que despide un olor nauseabundo. Restaña la sangre y posee facultades antibióticas.

 Quitameriendas. Planta (Merendera pyrenaica) que nace en las eras al comenzar el otoño. En la Tierra del Pan se cree que se llama quitameriendas porque en la época en que florecen, en el mes de septiembre, a los criados no se les daba la merienda o rebojo. Esta es la explicación que da también la Enciclopedia Universal Sopena. No se seguía el consejo del refrán: “A quien tienes que dar la cena, no le quites la merienda”. En La Rioja la llaman “espachapastores”, porque era la época en que los pastores se preparaban para la transhumancia. En la Alta Moraña (Ávila), además de quitameriendas, la llaman “quitabarriles” porque se le quitaba el barril del vino a los criados; estos, en cuanto veían salir las flores, las espanzurraban con las botas, contrariados. En esta comarca abulense se solía dar la merienda a los criados desde la cruz de mayo (día 3)hasta la cruz de septiembre (día 14). Las flores son pequeñas, de color rosa purpúreo. Una peculiaridad de esta planta es que florece en otoño y madura sus frutos durante la primavera del año siguiente, cuando le salen las hojas; de ahí surgió la expresión latina filius ante patrem (el hijo antes que el padre).  “Sarmiento –dice Joan Corominas– la llama tole-merendas y talla-merendas, porque sale en septiembre, cuando ya no se dan meriendas a los oficiales (pastores y gañanes de una hacienda)”. (Fotografía tomada de Internet)


 Regaliza

Raíces de un arbusto (Glycyrrhiza glabra) de color pardo por fuera y amarillo por dentro que mastican los chicos; tiene un sabor agridulce. El DRAE recoge “regaliza” y “regaliz”, que identifica con el rizoma de la planta del orozuz (del árabe uruq al-sus) o paloluz y también como golosina hecha con esta planta. La regaliza la trae Font Quer en regaliz. En la Tierra del Pan se llama regaliza a la raíz de la planta y regaliz a la golosina. (Fotografía tomada de Internet)

 Reventón. Planta parecida a las alverjacas.

 Revientabueyes.  (Lupinus angustifolius). Más áspera y grande que la alverjaca.

 Rínfanos de gato. Arbusto bajo con unas bolas redondas y menudas de color rojo cuando están maduras.

 Rosas de San Juan. Espliego (Lavandula spica). Con las “rosas de San Juan” se hacían pequeños montones que iba encendiendo el sacerdote durante la procesión de las hogueras de San Juan.

Setas de cardo  (Pleorotus eryngii). Crece en algunas cunetyas junto a los cardos (Erungium).De color muy variado, desde el crema pálido hasta el pardo castaño ocuro. El tallo es blanco.

 Terrao. Planta que sirve para hacer escobas rallonas.  El terrao crece sobre todo en las linderas, en los rebanzones y a orillas de los caminos. Adherida a sus raíces hay una protuberancia que, machacada, produce una especie de goma.  De hecho, en algunos pueblos llaman “ligueros” a la escoba rallona. A esta goma la llama el Espasa “ajonje”, y señala que se emplea para cazar pajarillos. La ajujera no hay que confundirla con la ajonjera (Chondrilla juncea), que pertenece a la familia de las compuestas ligulifloras. Esta planta, según Font Quer, se llama también “husillo”, “ajonjera juncal”, “junquerina” y “achicoria dulce”, pero no tiene nada que ver con el terrao. Eloy de Prada, de Arquillinos, me dijo esta adivinanza sobre el terrao:


 “En el campo fui criado,

me trajeron maniatado;

de macho me volví hembra

y de hembra me volví macho”.

 El terrao (masculino) se convierte en escoba (femenino) y después en escobajo (masculino). Existe también el terrao macho y el terrao hembra; el bueno para hacer escobas era el terrao hembra; el macho era más duro y se quebraba al secar. (Fotografía tomada de Internet)

 Toba. Cardo (Onopordum acanthium), llamado también cardo borriquero.

 Uva de perro cagantino.  Planta que da unas bolas redondas color marrón y negro oscuro. A la “uva de gato” se llama “yerba canilla” en La Lozana andaluza: “Tráeme la yerba canilla que crece en los tejados...” Se trata de la Sedum album, que, según Font Quer, se llama también canilla, uva de perro, uva de pájaro, uva cana, racimillo. Se considera astringente y refrescante.

La “uva de perro cagantino” podría ser la zarzaparrilla (Smilax aspera), que Font Quer llama también uva de perro, salsaparrilla, zarza morisca. (Fotografía tomada de Internet)

 Vencejo. Planta parecida a la correyuela, que crece en garbanzales y linderas; se emplea para atar. Le gusta mucho a los animales. Dice Berceo en la “Iglesia robada” (Milagros de Nuestra Señora):

 “Luego las misas dichas, plegóse el conceio;

todos avien sabor de ferlis mal treveio.

Sobre el lego cativo prisieron mal conseio,

alçáronlo de tierra con un duro venceio”.

Zaucejo. Corremundos.

Además de estas plantas, abundan las setas de cardo, que empezaron a recogerse para el consumo particular a finales del siglo XX.


Fauna/Insectos

Abantón

Arañón

Alcaraván

Avión

Avutarda

Brata

Burrera (Mosca)

Caresa

Carbonero

Carranzo

Chorla

Cigüeño

Coco

Conderina

Coquera (Mosca)

Corredera

Coruja

Cuco

Cucuyada

Diablo

Fínife

Gallegos

Gallinato

Gallina (ciega)

Gavilucho

Gusarapa

Jaulito

Meluca

Mochuelo

Mosco

Pardal

Pardillo

Parpaja

Parro

Pega

Pínfano

Polla de agua

Rapaculos

Rozanieves

Salamanquesa

Saltón

Sandijuela

Serpentón

Terrerina

Vilano